Futuro de la Universidad Smart.

La innovación y el aprendizaje de idiomas es fundamental si queremos universidades como smart schools con las tres «C»: conectadas, coherentes y cooperativas en la sociedad del SXXI y las titulaciones.

Las máximas de bilingüismo, aprendizaje flexible, cooperación y tecnología definen la universidad del futuro. Como hemos defendido en Educaopi3.0 los proyectos de centro educativo deben orientarse a la sostenibilidad, la alfabetización digital y audiovisual e implementación en Smart City.

Las instituciones universitarias están más obligadas que nunca a llevar a cabo actuaciones dirigidas a mejorar la eficacia administrativa y la eficiencia económica para alcanzar, como universidad, una posición más competitiva. El sistema universitario en su conjunto tiene el reto de abordar importantes e inaplazables tareas relacionadas con la transparencia y con el buen gobierno.
Estos compromisos permitirán mostrar, al conjunto de la sociedad, la pertinencia de seguir apostando por invertir en intensificar la cantidad y la calidad de los servicios universitarios.

La smart University será más digital, especializada, distinta a como la conocemos. Las nuevas tecnologías jugarán un papel esencial en los procesos de aprendizaje. Permitirán una nueva flexibilidad y la capacidad de desplegar el conocimiento en todo tipo.

Tanto en otros países de éxito académico como en el nuestro las universidades deben colaborar, agruparse, trabajar entre ellas en forma de red, para ser atractivas para estudiantes de otros ámbitos geográficos, obliga a introducir cambios, innovaciones en la organización, en la movilidad y en las nuevas tecnologías, en la asignación de los recursos y en muchos otros ámbitos. Si no queremos que muchas ofertas desaparezcan.

 

Según datos que analizamos en Smart Schools, las tendencias de innovación en la educación de futuro será:

Aumento de los programas de aprendizaje mixto. Crecen los programas que combinan educación presencial y a distancia por su flexibilidad.

Rediseño de los espacios de aprendizaje. De ahí el vídeo « rediseño de smart schools» Nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, como la flipped classroom como lo que vemos desde primaria y secundaria necesitan nuevos tipos de espacios más flexibles.

Se están creando “aulas inteligentes” que facilitan la videoconferencia web y otros tipos de comunicación y colaboración remota, con pantallas grandes y un buen ancho de banda sin hilos.

Deeper Learning (definido por la William and Flora Hewlett) pedagogía que combina el pensamiento crítico, la resolución de problemas como sabemos en smart schools muy exitosamente usada por flipped classroom.

Bring Your Own Device (BYOD). O BYOT: Bring Your Own Technology, trae tu propia tecnología. Una práctica socialmente consolidada, a la cual las instituciones educativas tratan de adaptarse.

Realidad virtual y realidad aumentada. De las que hemos hablado, cada vez más fáciles de usar y más viables.

Robótica. Los usos potenciales de la robótica a largo plazo están quedando particularmente claros en el ámbito de la medicina.
Makerspaces. Los makerspaces, talleres que proporcionan la tecnología y las herramientas para convertir ideas en realidad.

Conclusión analizando datos:

Un 95% de las universidades ya dispone como soporte de aulas de informática de uso docente, y la mayoría ofrece servicios de docencia virtual (97%) y aulas multimedia (83%). También se utilizan estas tecnologías como apoyo para la elaboración de los contenidos docentes y para la realización y corrección de exámenes.
Algo que conocemo perfectamente en primaria: pizarras virtuales, y los sistemas para distribuir en clase contenidos en tiempo real. Todavía queda camino para que todas la aulas contengan un sistema electrónico de apoyo, pero los avances son significativos ya que el 87% de los estudiantes se conecta al menos una vez al año a la wifi de la universidad.
Por tanto debemos repensar cómo funcionan las instituciones. La desconexión entre lo que aprenden los titulados y lo que el mercado de trabajo demanda y la tecnología al igual que el bilingüismo «real», es una necesidad que definirá las universidades más atractivas si se ofrece servicios reales CONECTADOS con el mundo real o la ciudad de modo inteligente.

 

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